miércoles, 11 de marzo de 2009

Itinerarios de Contaminación Visual por Úbeda.

Es indudable que la funcionalidad requerida a edificios y ciudades por el modo de vida contemporáneo, ha provocado la aparición de elementos que distorsionan el medio construido por el hombre en Úbeda durante siglos de existencia, pero conviene analizar si nos encontramos ante un problema de estética, de percepción visual de la Úbeda Monumental, en las que toda instalación moderna es perjudicial por definición o de actuaciones por parte de entidades y particulares que instalan estos elementos, sin un estudio detallado de las implicaciones que conlleva la puesta en servicio de estas instalaciones en los Monumentos y Centros Históricos.
La “contaminación visual” no es sólo un inconveniente estético. Las ciudades son algo más de lo que se ve. Un lugar no es sólo un lugar sino las palabras y los sucesos que lo habitan. Las ciudades como Úbeda, están hechas de relaciones entre las medidas de su espacio y los acaecimientos de su pasado.
La contaminación visual no son sólo los cableados e instalaciones sobre los Monumentos históricos, son: las soluciones arquitectónicas incorrectas, los pastiches, las antenas de telefonía móvil, las parabólicas, los aparatos de aire acondicionado, la publicidad comercial no controlada, determinados tratamientos de pavimentos, jardines o espacios públicos, los aparcamientos delante de los edificios monumentales, la aparición indiscriminada de aparatos de aire acondicionado, determinados materiales empleados en la edificación...
Un ejemplo conocido de ello, de contaminación visual, a causa de aparcamientos y terraza de verano, lo tenemos en el Conservatorio de Música “María De Molina”, conocido históricamente como Antiguas Casas Consistoriales.
En el siglo XV el Concejo de la ciudad se reunía en la denominada Torre de las Arcas, cuya situación se desconoce en la actualidad. Mas tarde, sobre 1461, se trasladó a la Capilla del Encaje, de la Iglesia de San Pablo, dónde aún se conserva un decorativo escudo de la ciudad, y dónde se celebraron cabildos hasta 1581, cuando se prohibieron eventos y actos de carácter civil en la iglesia.
Ante la insuficiencia de un lugar terminante y apropiado para el organismo municipal, a principios del XVI, se construyen unas Casas de Cabildo en la plaza de Mercado; dichas casas ejercieron su labor hasta 1873, fecha en que se instauran en el Palacio de Vázquez de Molina.
Romero de Torres[1] consagra una ficha bastante completa al Ayuntamiento Antiguo que hace esquina con la antigua plaza del mercado, un bello edificio de gusto italiano y sobre el que observa que allí estuvieron las casas consistoriales hasta que se trasladaron al palacio de las Cadenas. Recoge el hecho de que presentaba una escultura de San Miguel en una de sus hornacinas (Dicha escultura se despeñó de su senda hornacina, hace unos años). Reflexiona que su fachada lateral, formada por seis arcos cegados, no conserva los arcos cuyos arranques sobre los capiteles se manifiestan al exterior. Para él es una bonita construcción del siglo XVI de marcada influencia italiana. No será hasta 1922 cuando Vicente Lampérez[2] describa a este renacentista «miradero municipal» como obra de 1680, aunque también afirma que lleva la fecha de 1604. El tema de las antiguas casas consistoriales ha sido largamente discutido por numerosos autores locales, lo que reafirma la idea de que son un elemento de suma importancia para entender el desarrollo urbano de la población en el siglo XIX y han quedado como muestra de una cuidada decoración por lo que de singular tiene su arquitectura.
Las Casas de Cabildo de la Plaza de Mercado, se comienzan a construir en 1501 – 1511, en una primera acometida con una fábrica muy sencilla, por los maestros canteros Antón Sánchez, Fernando de Villanueva y Francisco Ruiz. Entre 1558 y 1561, fue Andrés de Vandelvira quién dirigió las obras de una sala de plenos, con la ayuda de Antón Sánchez. En 1562, se realiza el primer cuerpo, de dos fachadas, con cinco calles en la fachada sur y tres, en la del oeste. Poseen pilastras corintias cajeadas, con arcos de medio punto y vanos superpuestos; arquitrabado el inferior y rematado con arco el superior. En la fachada oeste, se ubican unos soportales, con arcos de medio punto y bóvedas baídas.
En el siglo XVII, parece ser que se construyeron los muros perimetrales del segundo cuerpo, junto con el reloj de sol del flanco sur, que porta la inscripción de 1604, junto con tres vanos adintelados.
Por último, quiero recordar las reivindicaciones hechas por los Caballeros 24, ante las antiguas Casas Consistoriales, actual Conservatorio de Música, el pasado mes de Diciembre de 2008. Este grupo de ubetenses amantes de su pueblo, a modo de reivindicación dejaron una pancarta con la imagen del Patrón de Úbeda, San Miguel Arcángel. Con ella recordaron que, «por el mal encauzamiento de las aguas de sus cubiertas, el deterioro del pilar de la esquina y parte del friso de la primera planta se están desmoronando». Y pidieron que se reparen estos desperfectos y acto seguido se reponga la imagen de piedra del Patrón en su hornacina, la cual se reparó por José Muros, después de que desplomara al suelo hace unos años, pero que no ha vuelto a su lugar de origen.



[1] Enrique ROMERO DE TORRES: Catálogo de los Monumentos Históricos y Artísticos de la Provincia de
Jaén. 1915. Ejemplar manuscrito en el Instituto Diego Velázquez C.S.I.C. Existe una fotocopia del texto
registrada en la Biblioteca del Instituto del Patrimonio Histórico Español (Sig. 16/2, Catálogos monumentales),
donde también se encuentran depositadas las fotografías originales, numeradas y reseñadas
en el texto
[2] Vicente LAMPÉREZ Y ROMEA: Arquitectura civil española de los siglos I al XVIII. 1922. Madrid, Ed. Giner,
1993, tomo II, pág. 348.

lunes, 21 de abril de 2008

Úbeda es uno de las joyas del Renacimiento por excelencia.


Úbeda es piedra y barro alfarero.

Úbeda es el mayor conjunto histórico de cuantos existen en España.

Úbeda es una ciudad donde se puede conocer perfectamente lo que es el estilo arquitectónico renacentista español y andaluz.


Úbeda es un centro de servicios de una amplia comarca de la provincia de Jaén.


Úbeda es heredera de un vasto legado cultural, y su importancia hoy en día reside en el hecho de que es centro comercial, financiero y de servicios múltiples de la Comarca de la Loma.


Úbeda es famosa por sus cerámicas de cacharros calados (recortados) y bañada en caolín y esmaltes verdes vidriados.


Úbeda es conocida como la ciudad del Renacimiento andaluz por la cantidad y calidad de sus monumentos, algunos de ellos muy representativos del estilo plateresco.


Úbeda es el centro económico, administrativo, asistencial y comercial de la comarca, disponiendo de un gran hospital, de una gran superficie comercial y de numerosos comercios, aunque también Villacarrillo actúa como cabecera en la zona de Las Villas.


Úbeda es una ciudad con más de 32.000 habitantes. Úbeda es una de las ciudades monumentales más interesantes de España, debido en su mayor parte al Renacimiento.


Úbeda es uno de las joyas del Renacimiento por excelencia.

Úbeda es un ciudad artística y monumental, se mire por donde se mire, y una de las localidades más señoriales y gloriosas de Andalucía.


Úbeda es un pueblo rural a unos 400 kilómetros de Madrid, en el extremo oriental de Andalucía. Úbeda es un destacado centro agrícola y comercial. Úbeda es una pequeña ciudad andaluza donde siempre queda algo por ver.

Flanqueado por 4 altas torres, actualmente es utilizado como Centro de congresos y exposiciones. Destacan la escalera, la sacristía y la antesacristía, los patios laterales y el gran patio central de columnas de mármol blanco pulidas en Carrara. Estamos ante el pequeño Escorial Andaluz, lonja que le antecede, severidad en su fachada, sencillez en su trazado y pureza de líneas y su monumental capilla, con pinturas de Pedro de Raxis y Gabriel Rosales, la original rejería que cierra la antigua capilla ( hoy auditorio) fue creada por Juan Álvarez de Molina.

Esta capilla ofrece gran originalidad debido a su planta en forma de H, con las dos torres desplazadas al centro de la iglesia. A los pies se sitúa el coro alto, siguiendo el modelo de iglesia de los Reyes Católicos.

El mencionado coro de la capilla sobre el atrio, poseía azulejos en el pavimento, realizados por típica cerámica ubetense y perdida en la última restauración realizada en el edificio.

Una pieza importante que poseía el coro de la antigua capilla del Hospital de Santiago, es la doble sillería labrada en madera de nogal, por Blas Briño. Fue desmantelada en 1936. Efigia el santoral, según el discurrir del año litúrgico.

Su muestrario icnográfico, en gran parte conservado, permite recomponer su contenido con esculturas del Apostolado, Evangelistas, Doctores de la Iglesia, mártires y Vírgenes, por Montes Bardo sabemos que la silla prioral debió presidirla la imagen del Salvador, hoy desaparecida, como corresponde a la invocación inicial litánica.

Por último decir que Ruiz Prieto, en su Historia de Úbeda, al hablar del Hospital de Santiago y refiriéndose al coro dice:

“El coro ocupa el testero de la entrada a la iglesia y sus laterales. Es una gran tribuna, cuyo suelo es de precioso motivo de azulejos. Tiene una admirable sillería con dos órdenes de asientos; los de primera fila, muy bien tallados con medallones y molduras de excelente ejecución, la otra fila, más alta con treinta y cinco asientos, en cuyos respaldos están tallados los arcángeles San Miguel y San Rafael, los Apóstoles, los Evangelistas, varios Santos y Doctores de la Iglesia, de excelente ejecución; todo obra del citado Andrés de Vandelvira. A la derecha de la tribuna, está el pequeño órgano que se trajo del Convento de la Madre de Dios (Cadenas), pues el magnífico que había lo destruyeron los franceses”.

sábado, 19 de abril de 2008

RETABLO DE LA TRANSFIGURACIÓN DE LA SACRA CAPILLA DE EL SALVADOR


La Sacra Capilla de El Salvador, obra capital del Renacimiento Español, es fundado como panteón familiar por Francisco de los Cobos, secretario de Carlos I de España, en un momento determinado de la década de 1530.

Es proyectada por Siloé y ejecutada por Vandelvira. La construcción concluyó en 1559, muerto ya el fundador.

El altar mayor, panteón familiar o rotonda funeraria, es sin duda uno de los más espectaculares de la ciudad y más bonitos de la cristiandad. En el podemos admirar en su retablo el grupo escultórico de la Transfiguración de Cristo en el Monte Tabor.

El autor de la Historia de Úbeda, Miguel Ruiz Prieto, dice hablando de la Sacra Capilla del Salvador, fundada por el Comendador Mayor de León Don Francisco de los cobos: …El retablo del altar mayor es suntuoso y de un mérito incomparable, obra según tradición, de Alonso de Berruguete, amigo de Pedro de Vandelvira…

…En el centro, se destaca la sublime imagen del Salvador, transfigurado en el Tabor; tiene a su lado a los profetas Elías y Moisés y recostadas a sus pies, las enérgicas figuras de los Apóstoles, Pedro, Santiago y Juan, poseídos de asombro. Parece que vibran en el espacio las señaladas palabras del primero: ¡Señor, hagamos aquí tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías! A los lados del depósito del Sacramento hay cuatro hornacinas, ocupadas por pequeñas imágenes de Adán y Eva, San Sebastián y san Roque. A los lados del retablo, se abren cuatro nichos que ocupan los evangelistas, que fueron tallados en piedra por Pedro Evieta en 1631, por cuyo trabajo recibió cien ducados…

Tiene este altar la indulgencia de sacar un ánima del Purgatorio, en cada misa que se celebre; concesión debida al Papa Paulo III y que concedió por su breve fechado a 2 de Mayo del 1537.

Saqueado el templo por incontrolados e incultos, la imagen del Señor del grupo escultórico del Tabor, se salvó sorprendentemente del expolio, llevada a Barcelona para ser vendida, recuperada por Coca Weglinso, la imagen fue devuelta al templo el 28 de marzo de 1941. Las demás imágenes del grupo escultórico fueron reconstruidas por Juan Luis Vasallo entre 1958 -1965.

La categoría de Juan Luis Vassallo como escultor y su prestigio como imaginero le permitieron la realización de encargos tan importantes y de tan gran responsabilidad como las restauraciones de la Inmaculada de Montañés conocida popularmente como "la cieguecita", el San Cristóbal del mismo autor o el Jesús del Silencio de Pedro Roldán.

.Pero por encima de todas destaca la restauración que hizo para la Sacra Capilla del Salvador de Úbeda, en la que trabajó durante varios años, sacrificando de buen grado mucho tiempo y algunos encargos. En el marco de un completo arreglo del templo, se le encargó la reconstrucción de las figuras de Moisés, Elías y los tres apóstoles destruidas totalmente y la restauración de la del Salvador, todas del grupo de la Transfiguración en el Monte Tabor, obra de Alonso Berruguete en el altar mayor de dicha iglesia, realizada por el artista renacentista hacia 1559. Como tantas obras de arte, resultó prácticamente destruida durante la Guerra Civil, de tal modo que la restauración ofrecía serias dificultades y no menos riesgos.Sin embargo, Vassallo puso todo su cariño y conocimientos durante mucho tiempo de tal modo que al final el acierto coronaría su quehacer. En cuanto a la figura del Salvador, restañó las mutilaciones sufridas y las partes dañadas con gran sensibilidad y atención. Por su parte, para la realización de las cinco figuras destrozadas que se disponían a los pies del Salvador, estudió detenidamente la información gráfica que existía. Tras ello, se planteó la ejecución de un grupo que, sin ser una copia exacta del original, lo recordara por la disposición de las figuras, por las líneas generales de la composición y por el violento movimiento de las mismas, logrando un trabajo que evocara el espíritu de Berruguete, lo que, sin duda, tuvo que costar un gran esfuerzo a Vassallo, cuya producción religiosa se caracteriza por el equilibrio y la serenidad.
El resultado fue la realidad que hoy podemos contemplar en la que el gaditano nos dejó una obra actual que armoniza perfectamente con la imagen del Salvador que había tallado Berruguete. Esto no lo habría podido hacer un simple copista ni un imitador, sino un escultor con verdadero talento, minuciosa observación e impecable técnica. En definitiva, Vassallo volvió a lograr, con la humildad y la sencillez que siempre le caracterizó, una perfecta conjunción de lo nuevo con lo antiguo.

Al igual que el retablo de la Transfiguración, también sufrió daños el órgano obra de Javier Fernández es del siglo XVIII.

Tras las negociaciones mantenidas entre Rodrigo Madrid, maestro de seises y maestro organista de El Salvador, y la Fundación Casa Ducal de Medinaceli, se acuerda la restauración del mismo. Bajo la coordinación y organización del impulsor del proyecto, el taller de organería de Carlos Álvarez Ramírez de Teruel acomete la empresa, dividida en tres. La primera se realizó en 2004 y consistió en el desmontaje, clasificación y reconstrucción parcial. La puesta en marcha del mismo tardará varios años y cuando funcione podrá oírse en horario de culto.

Esperemos que también pueda utilizarse con fines culturales, por ejemplo en la organización de conciertos de música sacra en el interior de la Sacra Capilla.

Desde 1998, la Casa Ducal, viene desarrollando obras de embellecimiento y mejora. Entre los proyectos que ya se han desarrollado destaca la mejora del pavimento, restauración de la sacristía, bóveda de la antesacristía y antigua capilla del sagrario y recuperación de los frescos de la cúpula mayor, obras subvencionadas por el Ministerio de Cultura. Aún queda pendiente la reconstrucción de la sillería alta, pintado y mejora de los muros y bóvedas de la nave y capillas, como la instalación de un Museo.

viernes, 18 de abril de 2008

ELEMENTOS BARROCOS QUE OCULTARON LA DIAFANIDAD MUDÉJAR DE SANTA MARÍA




El estilo barroco se desarrolla desde finales del siglo XVI hasta mediados del siglo XVIII. Este estilo se inicia en Italia, pero se extiende por toda Europa, desde el Atlántico hasta las ciudades rusas, y por toda América latina, desde California hasta Buenos Aires.

En las iglesias todo está dominado por la sensación de movimientos, todo el conjunto recuerda un escenario donde desarrolla la liturgia religiosa. El interior de las iglesias como la de Santa María; se dispone para que la mirada del espectador vaya hacia el altar mayor, el resto es complementario y se halla al servicio de ese punto central.

El investigador Ginés Torres Navarrete, nos apunta en un documento público ante el escribano de Úbeda Juan de Alaminos Calatrava, fecha 20 de julio de 1723, dicen los canónigos de la Colegial respecto a la inminente ruina de los tejados, por el mal estado de las maderas a causa de los continuados temporales; lo siguiente:

“…Don Pedro Gómez Castaño, prebistero, Canónigo de la Iglesia Mayor Collegial de esta ciudad y mayordom
o de los bienes y rentas de su fábrica, como más haya lugar en derecho digo: Que ya V.M. tiene noticia de la peligrosa ruina que amenaza la cubierta de madera y texados de las tres naves de dicho texados y bovedas en lugar de el enmaderado antiguo, y para su remedio, habiéndose regulado por los maestros alarifes el coste de mucha consideración que declararon, se hizo representación por el Cabildo al Ilmo. Sr. Obispo de que dicha fábrica se hallaba sin medios algunos para hacerlo…”

El obispo autoriza al Cabildo Colegial a tomar dinero a censo sobre las rentas de la fábrica, por decreto de 17 de julio de 1723, hasta seiscientos ducados de principal…; Pierde entonces Santa María su viejo y artístico artesonado a cambio de las bóvedas; dentro de las coordenadas estéticas del momento, sus naves, muros y pilares se vieron enfundadas por pesadas estructuras barrocas, con lo cuál su interior perdió diafanidad y volumen. Aspecto que ostentó Santa María hasta 1986.

El elemento más importante perdido de la fábrica, tras la actual restauración, han sido las consabidas bóvedas encamonadas de medio cañón de las tres naves mayores. Formadas de medio cañón, lunetos, arcos fajones y similar altura, y de muy dudoso gusto. Para tal construcción, los muros externos hubieron de ser recrecidos dos metros para permitir la colocación de las ventanas en las naves laterales. Y así el espacio pasó a ser uno más luminoso. Las bóvedas descansaban sobre una cornisa de escayola, resaltada con ménsulas de cuerpo bulboso y decoración de grutescos en los arcos fajones. Estos seguían la línea de los pilares en todos los tramos salvo en el falso crucero, que descansaban en la clave de los arcos rebajados, construidos en el siglo XVI. Los lunetos también se decoraban de decoración vegetal. Lo único salvado, fue los cinco escudos de armas de los benefactores de la Colegial (cuyos nombres eran Don Pascual; Don Gutierre Téllez; Don García Pérez; Don Nicolás de Biedma y Don Diego de los Cobos) que se situaban en la nave central. Hasta hace poco tiempo, antes de la tercera fase de restauración del templo, estos blasones pintados al óleo, se guardaban en la capilla del Santo Entierro.

Otros elementos barrocos de que se enriqueció el templo a lo largo del siglo pasado ha sido la construcción del altar Baldaquín, realizado por el malagueño Francisco Palma Burgos en 1956, para la capilla de Jesús. Formado con estructura soportando un recargado entablamento de líneas curvas y abarrotada ornamentación barroca. (Elemento que será restaurado en la quinta y última fase de restauración del templo) También fue el encargado de realizar la decoración barroca de la capilla del Santo Entierro a base de tablas talladas con decoración de grutescos verdes y dorados. Que aún se conservan.

Otros componentes barrocos que aún conserva la fábrica Colegial son, el más importante, la cúpula churrigueresca del altar mayor del siglo XVIII.

La citada cúpula barroca con linterna decorada de grutescos, se sostiene sobre el arco de acceso, los arcos de los muros laterales en cuyos frontones se abren ventanas y cuyas claves presenta decoración abarrocada y bulbosa y el arco del testero en cuyo frontón campean los anagramas de cristo y María y decoración bulbosa en forma de corazón y los escudos de los Benavides-Cuevas a la izquierda y al derecha la heráldica de Manrique-Mendoza-quiñones, ambos fueron benefactores de la capilla mayor. Los cuatro arcos forman las pechinas sobre las cuales se sostiene la cúpula. Las pechinas se decoran de rocalla y con los medallones de los cuatro evangelistas. Otros elementos barrocos son; la cúpula de la capilla de San José y la portada de la sacristía y el interior de la misma.

De la capilla de San José, se perdió en la tercera fase de restauración, la recargada decoración, dorada y pintada de finales del siglo XIX, ofrecía varios temas: clásicos como grutescos y rosetones, geométricos, se limitaban a resaltar las formas arquitectónicas y pintadas que simula los paramentos de los muros

En la restauración llevada a cabo en esta capilla de San José (capilla Canónigo Molina), lo único que ha permanecido casi intacto ha sido la cúpula sobre pechinas (con las figuras de los Evangelistas) articulada con arcos radiales que descansa sobre ménsulas resaltadas a partir de un friso de triglifos y metopas. También guarda esta capilla tres retablos. El de mayor mérito el central, de dos cuerpos y una calle, presenta columnas corintias con fuste decorado de angelotes y hojarasca, de inspiración barroca.

La antigua sacristía, situada en la nave de la Epístola, es la antigua capilla de Nuestra Señora de la Merced. La fundación data del siglo XIV y es el antiguo enterramiento del Roque. La fábrica es posterior y es una de las mejores portadas del templo y presenta dos partes claramente diferenciados: una primera gótica y otra segunda del siglo XVIII. La parte del siglo XVIII, presenta arco de medio punto bajo friso, situado a la altura de la línea de impostas del arco gótico, y un gran tímpano con el relieve policromado de la colegial y dos laureles de azucenas. Las obras de la sacristía es un gran recinto triangular de muros lisos con cornisa alta sobre la que descansa una bóveda encamonada rebajada. Todo aparece enlucido y con una exclusiva decoración abultada de formas simétricas. La sala capitular es de gran simplicidad.

Una vez terminada la quinta y última fase de restauración; y después de la apertura de Santa María; la antigua Sacristía y Sala Capitular serán utilizadas como dependencias culturales. Pasando así a ser utilizada una de las dependencias del claustro como Sacristía. Tras la finalización de las obras de Santa María, se recobrara escenográficamente la pureza y modestia de un templo gótico-mudéjar sevillano.

ALCARAZ Y ÚBEDA, TIENE MUCHO EN COMÚN.


En el año 1505, hace quinientos años, nació en la ciudad de Alcaraz (Albacete) un personaje vinculado a nuestra Úbeda, el insigne arquitecto don Andrés de Vandelvira.

Llega a nuestra ciudad en el año 1536, de manos del mecenas don Francisco de los Cobos, para continuar con la edificación de su capilla funeraria, la Iglesia de El Salvador.

Desde entonces fue y es un personaje muy vinculado a Úbeda; ya que moldeó su arte en el urbanismo renacentista que ofrece la ciudad; el antiguo Hospital de Santiago; el Palacio de Madre de Dios de Las Cadenas, o configuración de la plaza Vázquez de Molina, entre otros, son muy buenos ejemplos de su arte legado.

Por voluntad propia deseó ser enterrado en la Iglesia de San Idelfonso de Jaén Capital. Un personaje de no haber nacido en la provincia jienense, dejó una gran escuela con maestros como Alonso Barba y plasmó su arte; aparte de Úbeda, en ciudades como Baeza (Ruinas de San Francisco); Cazorla (Ruinas de Santa María); Villacarrillo (Iglesia Parroquial de la Asunción) y en Jaén (Catedral Metropolitana).

Úbeda le ha dedicado un Parque y un monumento a su figura, que preside la plaza Vázquez de Molina, es obra de José María Palma. Aún la ciudad ubetense, está en deuda con este insigne arquitecto, que gracias a su ingenio, somos Patrimonio de la Humanidad. La de hermanarnos con la albaceteña localidad de Alcaraz; ciudad natal de Vandelvira.

Úbeda, está hermanada con los siguientes núcleos o entidades de poblaciones; Fontiveros (Ávila); Ciego de Ávila (Cuba); Chiclana de la Frontera (Cádiz); Leg Cap Ferrer (Francia); Baeza (Jaén); y Arzua (Lugo). Hoy está muy de moda el hermanarse unas ciudades con otras. Este hermanamiento puede ser debido a diferentes factores como inmediación, intereses y proyectos comunes…

Alcaraz cuna de Vandelvira, se sitúa a tan solo 127 kilómetros de Úbeda, una hora y media de camino, en coche por la N-322.

La ciudad de las “Diez Puertas”. Que gracias a sus más de 1.800 habitantes, se ha convertido, en una ciudad prospera, con servicios educativos, culturales de ocio y de tiempo libre, haciendo de ella, junto a su patrimonio cultural y natural, una de los núcleos turísticos más atrayentes de Albacete y Castilla La Mancha.

Son los musulmanes quienes dan nombre a la actual población, “Al-Karas”, y con quienes la ciudad inicia una época de esplendor. Con Alfonso VIII de Castilla, en 1213, Alcaraz se convierte en la puerta del reino cristiano y en “Cabeza de Extremadura y llave de España”, como reza en su escudo. En el siglo XIII se celebra en esta villa la Asamblea de las Cortes de Castilla y Aragón, en el siglo XV los Reyes Católicos le conceden el titulo de Ciudad.

Al igual que Úbeda, en el siglo XVI la ciudad se engalana de bellas construcciones renacentistas, además de ser lugar de origen de personajes de gran relevancia como los humanistas, Pedro Abril, Sebastián Izquierdo y Miguel Sabuco y el arquitecto Vandelvira. En este momento, además de fabricarse iglesias y palacios, se encontraba en pleno auge la industria artesanal que durante siglos dio fama a Alcaraz: la elaboración de alfombras con técnicas moriscas.

Del mismo modo que nuestra ciudad, Alcaraz ofrece la huella de los siglos en la piedra, en calles y callejuelas llenas de siglos, de traza árabe, de fachadas con escudos de nobles, de iglesias como la de San Miguel; de palacios como la Casa de los Galiano, de su arcos de acceso al conjunto urbano; pero por encima de todo encontramos en Alcaraz uno de los más homogéneos e importantes Conjuntos Históricos Artísticos del Renacimiento en Castilla la Mancha: la Plaza Mayor.

En la solemne y ponderada plaza, construida en el siglo XVI, destaca la Torre de El Tardón, una de las primeras obras de Vandelvira, como arquitecto y Torre de La Trinidad, señas de identidad de la ciudad. En la misma plaza hallamos la Lonja de Santo Domingo; la Lonja del Ahorí que aloja el Ayuntamiento, con su bella puerta plateresca, obra vandelviriana, y la Lonja de la Regatería, con sus galerías porticadas.

Junto a la plaza Mayor, podemos contemplar la gótica iglesia de la Santísima Trinidad, que alberga tres capillas renacentistas del siglo XVI, donde se puede apreciar el sello inigualable del arquitecto Vandelvira. En cuyo baptisterio fue bautizado el insigne arquitecto.

Por sus estrechas calles, que nos trasladan a los distintos periodos de la historia es un Interés más que común, histórico, cultural y patrimonial que unen a las dos ciudades Úbeda como Alcaraz para un posible hermanamiento, entre ambas