Es indudable que la funcionalidad requerida a edificios y ciudades por el modo de vida contemporáneo, ha provocado la aparición de elementos que distorsionan el medio construido por el hombre en Úbeda durante siglos de existencia, pero conviene analizar si nos encontramos ante un problema de estética, de percepción visual de la Úbeda Monumental, en las que toda instalación moderna es perjudicial por definición o de actuaciones por parte de entidades y particulares que instalan estos elementos, sin un estudio detallado de las implicaciones que conlleva la puesta en servicio de estas instalaciones en los Monumentos y Centros Históricos.La “contaminación visual” no es sólo un inconveniente estético. Las ciudades son algo más de lo que se ve. Un lugar no es sólo un lugar sino las palabras y los sucesos que lo habitan. Las ciudades como Úbeda, están hechas de relaciones entre las medidas de su espacio y los acaecimientos de su pasado.
La contaminación visual no son sólo los cableados e instalaciones sobre los Monumentos históricos, son: las soluciones arquitectónicas incorrectas, los pastiches, las antenas de telefonía móvil, las parabólicas, los aparatos de aire acondicionado, la publicidad comercial no controlada, determinados tratamientos de pavimentos, jardines o espacios públicos, los aparcamientos delante de los edificios monumentales, la aparición indiscriminada de aparatos de aire acondicionado, determinados materiales empleados en la edificación...
Un ejemplo conocido de ello, de contaminación visual, a causa de aparcamientos y terraza de verano, lo tenemos en el Conservatorio de Música “María De Molina”, conocido históricamente como Antiguas Casas Consistoriales.
En el siglo XV el Concejo de la ciudad se reunía en la denominada Torre de las Arcas, cuya situación se desconoce en la actualidad. Mas tarde, sobre 1461, se trasladó a la Capilla del Encaje, de la Iglesia de San Pablo, dónde aún se conserva un decorativo escudo de la ciudad, y dónde se celebraron cabildos hasta 1581, cuando se prohibieron eventos y actos de carácter civil en la iglesia.
Ante la insuficiencia de un lugar terminante y apropiado para el organismo municipal, a principios del XVI, se construyen unas Casas de Cabildo en la plaza de Mercado; dichas casas ejercieron su labor hasta 1873, fecha en que se instauran en el Palacio de Vázquez de Molina.
Romero de Torres[1] consagra una ficha bastante completa al Ayuntamiento Antiguo que hace esquina con la antigua plaza del mercado, un bello edificio de gusto italiano y sobre el que observa que allí estuvieron las casas consistoriales hasta que se trasladaron al palacio de las Cadenas. Recoge el hecho de que presentaba una escultura de San Miguel en una de sus hornacinas (Dicha escultura se despeñó de su senda hornacina, hace unos años). Reflexiona que su fachada lateral, formada por seis arcos cegados, no conserva los arcos cuyos arranques sobre los capiteles se manifiestan al exterior. Para él es una bonita construcción del siglo XVI de marcada influencia italiana. No será hasta 1922 cuando Vicente Lampérez[2] describa a este renacentista «miradero municipal» como obra de 1680, aunque también afirma que lleva la fecha de 1604. El tema de las antiguas casas consistoriales ha sido largamente discutido por numerosos autores locales, lo que reafirma la idea de que son un elemento de suma importancia para entender el desarrollo urbano de la población en el siglo XIX y han quedado como muestra de una cuidada decoración por lo que de singular tiene su arquitectura.
Las Casas de Cabildo de la Plaza de Mercado, se comienzan a construir en 1501 – 1511, en una primera acometida con una fábrica muy sencilla, por los maestros canteros Antón Sánchez, Fernando de Villanueva y Francisco Ruiz. Entre 1558 y 1561, fue Andrés de Vandelvira quién dirigió las obras de una sala de plenos, con la ayuda de Antón Sánchez. En 1562, se realiza el primer cuerpo, de dos fachadas, con cinco calles en la fachada sur y tres, en la del oeste. Poseen pilastras corintias cajeadas, con arcos de medio punto y vanos superpuestos; arquitrabado el inferior y rematado con arco el superior. En la fachada oeste, se ubican unos soportales, con arcos de medio punto y bóvedas baídas.
En el siglo XVII, parece ser que se construyeron los muros perimetrales del segundo cuerpo, junto con el reloj de sol del flanco sur, que porta la inscripción de 1604, junto con tres vanos adintelados.
Por último, quiero recordar las reivindicaciones hechas por los Caballeros 24, ante las antiguas Casas Consistoriales, actual Conservatorio de Música, el pasado mes de Diciembre de 2008. Este grupo de ubetenses amantes de su pueblo, a modo de reivindicación dejaron una pancarta con la imagen del Patrón de Úbeda, San Miguel Arcángel. Con ella recordaron que, «por el mal encauzamiento de las aguas de sus cubiertas, el deterioro del pilar de la esquina y parte del friso de la primera planta se están desmoronando». Y pidieron que se reparen estos desperfectos y acto seguido se reponga la imagen de piedra del Patrón en su hornacina, la cual se reparó por José Muros, después de que desplomara al suelo hace unos años, pero que no ha vuelto a su lugar de origen.
[1] Enrique ROMERO DE TORRES: Catálogo de los Monumentos Históricos y Artísticos de la Provincia de
Jaén. 1915. Ejemplar manuscrito en el Instituto Diego Velázquez C.S.I.C. Existe una fotocopia del texto
registrada en la Biblioteca del Instituto del Patrimonio Histórico Español (Sig. 16/2, Catálogos monumentales),
donde también se encuentran depositadas las fotografías originales, numeradas y reseñadas
en el texto
[2] Vicente LAMPÉREZ Y ROMEA: Arquitectura civil española de los siglos I al XVIII. 1922. Madrid, Ed. Giner,
1993, tomo II, pág. 348.


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