
La Sacra Capilla de El Salvador, obra capital del Renacimiento Español, es fundado como panteón familiar por Francisco de los Cobos, secretario de Carlos I de España, en un momento determinado de la década de 1530.
Es proyectada por Siloé y ejecutada por Vandelvira. La construcción concluyó en 1559, muerto ya el fundador.
El altar mayor, panteón familiar o rotonda funeraria, es sin duda uno de los más espectaculares de la ciudad y más bonitos de la cristiandad. En el podemos admirar en su retablo el grupo escultórico de la Transfiguración de Cristo en el Monte Tabor.
El autor de la Historia de Úbeda, Miguel Ruiz Prieto, dice hablando de la Sacra Capilla del Salvador, fundada por el Comendador Mayor de León Don Francisco de los cobos: …El retablo del altar mayor es suntuoso y de un mérito incomparable, obra según tradición, de Alonso de Berruguete, amigo de Pedro de Vandelvira…
…En el centro, se destaca la sublime imagen del Salvador, transfigurado en el Tabor; tiene a su lado a los profetas Elías y Moisés y recostadas a sus pies, las enérgicas figuras de los Apóstoles, Pedro, Santiago y Juan, poseídos de asombro. Parece que vibran en el espacio las señaladas palabras del primero: ¡Señor, hagamos aquí tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías! A los lados del depósito del Sacramento hay cuatro hornacinas, ocupadas por pequeñas imágenes de Adán y Eva, San Sebastián y san Roque. A los lados del retablo, se abren cuatro nichos que ocupan los evangelistas, que fueron tallados en piedra por Pedro Evieta en 1631, por cuyo trabajo recibió cien ducados…
Tiene este altar la indulgencia de sacar un ánima del Purgatorio, en cada misa que se celebre; concesión debida al Papa Paulo III y que concedió por su breve fechado a 2 de Mayo del 1537.
Saqueado el templo por incontrolados e incultos, la imagen del Señor del grupo escultórico del Tabor, se salvó sorprendentemente del expolio, llevada a Barcelona para ser vendida, recuperada por Coca Weglinso, la imagen fue devuelta al templo el 28 de marzo de 1941. Las demás imágenes del grupo escultórico fueron reconstruidas por Juan Luis Vasallo entre 1958 -1965.
La categoría de Juan Luis Vassallo como escultor y su prestigio como imaginero le permitieron la realización de encargos tan importantes y de tan gran responsabilidad como las restauraciones de la Inmaculada de Montañés conocida popularmente como "la cieguecita", el San Cristóbal del mismo autor o el Jesús del Silencio de Pedro Roldán.
.Pero por encima de todas destaca la restauración que hizo para la Sacra Capilla del Salvador de Úbeda, en la que trabajó durante varios años, sacrificando de buen grado mucho tiempo y algunos encargos. En el marco de un completo arreglo del templo, se le encargó la reconstrucción de las figuras de Moisés, Elías y los tres apóstoles destruidas totalmente y la restauración de la del Salvador, todas del grupo de la Transfiguración en el Monte Tabor, obra de Alonso Berruguete en el altar mayor de dicha iglesia, realizada por el artista renacentista hacia 1559. Como tantas obras de arte, resultó prácticamente destruida durante la Guerra Civil, de tal modo que la restauración ofrecía serias dificultades y no menos riesgos.Sin embargo, Vassallo puso todo su cariño y conocimientos durante mucho tiempo de tal modo que al final el acierto coronaría su quehacer. En cuanto a la figura del Salvador, restañó las mutilaciones sufridas y las partes dañadas con gran sensibilidad y atención. Por su parte, para la realización de las cinco figuras destrozadas que se disponían a los pies del Salvador, estudió detenidamente la información gráfica que existía. Tras ello, se planteó la ejecución de un grupo que, sin ser una copia exacta del original, lo recordara por la disposición de las figuras, por las líneas generales de la composición y por el violento movimiento de las mismas, logrando un trabajo que evocara el espíritu de Berruguete, lo que, sin duda, tuvo que costar un gran esfuerzo a Vassallo, cuya producción religiosa se caracteriza por el equilibrio y la serenidad.
Es proyectada por Siloé y ejecutada por Vandelvira. La construcción concluyó en 1559, muerto ya el fundador.
El altar mayor, panteón familiar o rotonda funeraria, es sin duda uno de los más espectaculares de la ciudad y más bonitos de la cristiandad. En el podemos admirar en su retablo el grupo escultórico de la Transfiguración de Cristo en el Monte Tabor.
El autor de la Historia de Úbeda, Miguel Ruiz Prieto, dice hablando de la Sacra Capilla del Salvador, fundada por el Comendador Mayor de León Don Francisco de los cobos: …El retablo del altar mayor es suntuoso y de un mérito incomparable, obra según tradición, de Alonso de Berruguete, amigo de Pedro de Vandelvira…
…En el centro, se destaca la sublime imagen del Salvador, transfigurado en el Tabor; tiene a su lado a los profetas Elías y Moisés y recostadas a sus pies, las enérgicas figuras de los Apóstoles, Pedro, Santiago y Juan, poseídos de asombro. Parece que vibran en el espacio las señaladas palabras del primero: ¡Señor, hagamos aquí tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías! A los lados del depósito del Sacramento hay cuatro hornacinas, ocupadas por pequeñas imágenes de Adán y Eva, San Sebastián y san Roque. A los lados del retablo, se abren cuatro nichos que ocupan los evangelistas, que fueron tallados en piedra por Pedro Evieta en 1631, por cuyo trabajo recibió cien ducados…
Tiene este altar la indulgencia de sacar un ánima del Purgatorio, en cada misa que se celebre; concesión debida al Papa Paulo III y que concedió por su breve fechado a 2 de Mayo del 1537.
Saqueado el templo por incontrolados e incultos, la imagen del Señor del grupo escultórico del Tabor, se salvó sorprendentemente del expolio, llevada a Barcelona para ser vendida, recuperada por Coca Weglinso, la imagen fue devuelta al templo el 28 de marzo de 1941. Las demás imágenes del grupo escultórico fueron reconstruidas por Juan Luis Vasallo entre 1958 -1965.
La categoría de Juan Luis Vassallo como escultor y su prestigio como imaginero le permitieron la realización de encargos tan importantes y de tan gran responsabilidad como las restauraciones de la Inmaculada de Montañés conocida popularmente como "la cieguecita", el San Cristóbal del mismo autor o el Jesús del Silencio de Pedro Roldán.
.Pero por encima de todas destaca la restauración que hizo para la Sacra Capilla del Salvador de Úbeda, en la que trabajó durante varios años, sacrificando de buen grado mucho tiempo y algunos encargos. En el marco de un completo arreglo del templo, se le encargó la reconstrucción de las figuras de Moisés, Elías y los tres apóstoles destruidas totalmente y la restauración de la del Salvador, todas del grupo de la Transfiguración en el Monte Tabor, obra de Alonso Berruguete en el altar mayor de dicha iglesia, realizada por el artista renacentista hacia 1559. Como tantas obras de arte, resultó prácticamente destruida durante la Guerra Civil, de tal modo que la restauración ofrecía serias dificultades y no menos riesgos.Sin embargo, Vassallo puso todo su cariño y conocimientos durante mucho tiempo de tal modo que al final el acierto coronaría su quehacer. En cuanto a la figura del Salvador, restañó las mutilaciones sufridas y las partes dañadas con gran sensibilidad y atención. Por su parte, para la realización de las cinco figuras destrozadas que se disponían a los pies del Salvador, estudió detenidamente la información gráfica que existía. Tras ello, se planteó la ejecución de un grupo que, sin ser una copia exacta del original, lo recordara por la disposición de las figuras, por las líneas generales de la composición y por el violento movimiento de las mismas, logrando un trabajo que evocara el espíritu de Berruguete, lo que, sin duda, tuvo que costar un gran esfuerzo a Vassallo, cuya producción religiosa se caracteriza por el equilibrio y la serenidad.
El resultado fue la realidad que hoy podemos contemplar en la que el gaditano nos dejó una obra actual que armoniza perfectamente con la imagen del Salvador que había tallado Berruguete. Esto no lo habría podido hacer un simple copista ni un imitador, sino un escultor con verdadero talento, minuciosa observación e impecable técnica. En definitiva, Vassallo volvió a lograr, con la humildad y la sencillez que siempre le caracterizó, una perfecta conjunción de lo nuevo con lo antiguo.
Al igual que el retablo de la Transfiguración, también sufrió daños el órgano obra de Javier Fernández es del siglo XVIII.
Tras las negociaciones mantenidas entre Rodrigo Madrid, maestro de seises y maestro organista de El Salvador, y la Fundación Casa Ducal de Medinaceli, se acuerda la restauración del mismo. Bajo la coordinación y organización del impulsor del proyecto, el taller de organería de Carlos Álvarez Ramírez de Teruel acomete la empresa, dividida en tres. La primera se realizó en 2004 y consistió en el desmontaje, clasificación y reconstrucción parcial. La puesta en marcha del mismo tardará varios años y cuando funcione podrá oírse en horario de culto.
Esperemos que también pueda utilizarse con fines culturales, por ejemplo en la organización de conciertos de música sacra en el interior de la Sacra Capilla.
Desde 1998, la Casa Ducal, viene desarrollando obras de embellecimiento y mejora. Entre los proyectos que ya se han desarrollado destaca la mejora del pavimento, restauración de la sacristía, bóveda de la antesacristía y antigua capilla del sagrario y recuperación de los frescos de la cúpula mayor, obras subvencionadas por el Ministerio de Cultura. Aún queda pendiente la reconstrucción de la sillería alta, pintado y mejora de los muros y bóvedas de la nave y capillas, como la instalación de un Museo.
Al igual que el retablo de la Transfiguración, también sufrió daños el órgano obra de Javier Fernández es del siglo XVIII.
Tras las negociaciones mantenidas entre Rodrigo Madrid, maestro de seises y maestro organista de El Salvador, y la Fundación Casa Ducal de Medinaceli, se acuerda la restauración del mismo. Bajo la coordinación y organización del impulsor del proyecto, el taller de organería de Carlos Álvarez Ramírez de Teruel acomete la empresa, dividida en tres. La primera se realizó en 2004 y consistió en el desmontaje, clasificación y reconstrucción parcial. La puesta en marcha del mismo tardará varios años y cuando funcione podrá oírse en horario de culto.
Esperemos que también pueda utilizarse con fines culturales, por ejemplo en la organización de conciertos de música sacra en el interior de la Sacra Capilla.
Desde 1998, la Casa Ducal, viene desarrollando obras de embellecimiento y mejora. Entre los proyectos que ya se han desarrollado destaca la mejora del pavimento, restauración de la sacristía, bóveda de la antesacristía y antigua capilla del sagrario y recuperación de los frescos de la cúpula mayor, obras subvencionadas por el Ministerio de Cultura. Aún queda pendiente la reconstrucción de la sillería alta, pintado y mejora de los muros y bóvedas de la nave y capillas, como la instalación de un Museo.


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